Opinión

Las dictaduras nunca pierden

Las dictaduras nunca pierden

La que expresó con mayor claridad la realidad venezolana fue la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, luego de que Consejo Nacional Electoral de ese país diera como el gran ganador de las elecciones del domingo al Partido Socialista Unido de Venezuela con 17 gobernaciones y la oposición solo con cinco magistraturas.

“Resultados electorales son la crónica de un fraude anunciado. Indignan, pero no extrañan. Las dictaduras nunca pierden”, escribió en cuenta de Twitter. La declaración fue como la de alguien que expresó su indignación en la misma red social: ¡Ha ocurrido un milagro! ¡Un régimen rechazado por el 80% de la población gana 19 Gobernaciones!

Era un resultado previsible en una jornada electoral previsible. La oposición intentó seguir el juego del oficialismo y se dio de bruces, haya sido o no fraude, porque muchos sectores decidieron no acudir a votar en rechazo al chavismo y en rechazo a una oposición que dejó de representarlos. El chavismo, con estas elecciones, simplemente intentaba recuperar una legitimidad internacional que no la tiene ni la tendrá.

Nadie olvida que los venezolanos fueron llamados a votar con una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente autodeclarada omnipotente, que dejó sin nada a una Asamblea Nacional elegida por la mayoría de venezolanos. El chavismo ha hecho tabla rasa de toda la legalidad posible para mantenerse en el poder con la ayuda de unas cuestionadas fuerzas armadas. Ese es su fin último. Su único deseo.

Nicolás Maduro dijo que la jornada electoral fue perfecta y ejemplar, porque no hubo un solo incidente. Y se vanaglorió de que todas las protestas opositoras se apagaran diez semanas después de que elegida la Asamblea Constituyente. “Estas elecciones estaban fijadas para diciembre y como un aporte al diálogo la Constituyente las adelantó en función a la paz, al sosiego, a la tranquilidad del país y llevar las contradicciones al terreno electoral”.

Un terreno electoral en el que las dictaduras nunca pierden. Y cuando pierden se las arreglan para no perder. En Venezuela el chavismo perdió cuando Henrique Capriles derrotó a Maduro en la realidad, aunque no en las urnas controladas por su maquinaria, porque las dictaduras nunca pierden en esos espacios.