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¿Cuáles fueron las secuelas del huracán Irma en el medio ambiente cubano?

¿Cuáles fueron las secuelas del huracán Irma en el medio ambiente cubano?
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

La eventual desaparición de un pequeño mamífero en peligro crítico de extinción, muerte de aves y daños en bosques y manglares, son algunas de las secuelas preliminares al entorno ocasionadas por el paso del huracán Irma por el norte de Cuba entre el 8 y 10 de septiembre pasado.

Fuentes del Refugio de Fauna Lanzanillo-Pajonal-Fragoso, al norte de la central provincia de Villa Clara, alertaron sobre la desaparición tras el desastre de la jutía rata (Capromys auritas) que habita únicamente en Cayo Fragoso, al norte de la ciudad de Caibarién, en la provincia central de Villa Clara.

Ernesto Hernández, especialista principal del refugio, dijo a la prensa local que antes de Irma había confirmados 88 refugios de esa especie, pero tras una inspección en el terreno solo aparecieron dos deshabitados.

La especie, que se encontraba en peligro crítico de extinción a causa de su localización en un ecosistema frágil, tenía una pequeña población en su hábitat en la duna y el manglar del cayo.

El especialista indicó que en el lugar sí apreciaron gran cantidad de aves, entre ellas pelícanos, corúas, garzas, así como excrementos y rastros de la jutía conga e iguanas.

La jutía rata, presuntamente así bautizada por los pescadores de Caibarién por su pequeño tamaño, tiene ciertas similitudes con el roedor: una larga cola, pelaje abundante y áspero, cabeza alargada y orejas terminadas en punta.

Puede alcanzar unos 280 milímetros y un peso entre dos y media y tres libras, por lo que supera a la llamada jutía enana.

Hernández anticipó que desarrollarán un monitoreo sistemático en la zona para verificar si sobrevivieron algunos ejemplares en Fragoso, donde también fueron muy afectados los corales, los pastos marinos y las esponjas, una situación que se repetiría en los otros cayos de esa zona norte.

El huracán Irma es considerado el más intenso de los últimos 10 años en la zona del Caribe, el más poderoso formado en el cuerpo principal del océano Atlántico y uno de los 10 más intensos registrados en el mundo.

En su paso por Cuba, ocasionó también severos daños en el Parque Nacional Caguanes, en la costa norte de la provincia de Sancti Spíritus.

Aunque la evaluación del impacto en los ecosistemas es preliminar, los daños ambientales serían millonarios, declaró a la prensa local Leonel Díaz, delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en esa provincia.

La zona, con más de 22.000 hectáreas de mar, islotes y tierra firme, constituye área núcleo dentro de la Bahía de Buenavista, una extensa franja que abarca territorios de las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, reconocida como Reserva de la Biosfera y Sitio Ramsar desde 2000.

El paso del huracán representó un paso atrás en el proceso de recuperación de la zona que había logrado el cierre de varias industrias muy contaminantes y propició el fomento de la vida acuática y de los manglares, considerados la primera defensa ante eventos meteorológicos e inundaciones.

Según Díaz Camero, los manglares se encuentran entre los elementos más golpeados por Irma en esta parte del país, con unas 4.000 hectáreas afectadas, junto con la muerte de más 500 flamencos rosados, así como garzas de diferentes especies, corúas y sevillas, entre otros.

Informes preliminares reportan que también sufrieron un fuerte impacto los bosques naturales de Jobo Rosado, Topes de Collantes y Banao y se estima que su regeneración natural pueda resultar compleja y demorada.

A lo largo del país se reportan afectaciones en las playas.

En Jardines del Rey,Irma provocó afectaciones severas en ocho kilómetros de playas, de los 36 existentes en los cayos Guillermo, Coco y Paredón Grande, mientras que los seis kilómetros de playas rehabilitados allí el pasado año resistieron los embates del huracán Irma con afectaciones mínimas.

Al este de La Habana, playas como Guanabo, Santa María del Mar, Mégano, Bacuranao y Boca Ciega también sufrieron por la penetración del mar, las fuertes lluvias y vientos.

Según la especialista Adela Haber, en el Rincón de Guanabo, en el límite norte entre las provincias de La Habana y Mayabeque, desapareció la morfología del perfil de la playa, quedó aplanado el montículo e invadió la arena el interior del manglar.

En el caso de la costa norte de la provincia de Matanzas, los fuertes vientos y la potencia del mar trasladaron rocas, organismos marinos, descarnó escarpes, derribó árboles y provocó inundaciones, según un informe del ramo ambiental en el territorio.

Especialistas coincidieron en varias lecciones aprendidas en ese sentido

En los lugares donde estaban presentes “amigos naturales” como el uveral, el manglar y el matorral xeromorfo costero, la infraestructura económica y social ubicada detrás estuvo mucho más protegida, dijo el informe de Matanzas.

Las playas donde el vertimiento de arena ensanchó unos 50 metros el área del litoral fueron capaces de soportar los embates del poderoso huracán y disminuyeron el impacto directo sobre la costa, según Miguel Izquierdo, de la empresa estatal de inversiones Gamma S.A.(