Opinión

Venezuela: Es la mafia

Venezuela: Es la mafia

Tal cual. Es la forma de actuar de los mafiosos: quienes quieran operar en sus territorios tienen que tener el visto bueno del jefe de la mafia. Quienes quieran decir que son buenos deberán pedir al jefe de la mafia que les certifique que son buenos, honestos y leales. Esa no es la imagen de una película de Tarantino o Ford Coppola, ni de una novela de Mario Puzo.

Es la lamentable realidad política de un país vecino, donde unos señores que controlan las Fuerzas Armadas quieren que sus ciudadanos les pidan permiso hasta para pensar. Que les pidan un certificado para hacer política.

Diosdado Cabello, uno de los representantes del chavismo devenido a menos en las últimas elecciones universales de Venezuela y resucitado tras un acto dictatorial de Nicolás Maduro para integrar una Constituyente por encima de la voluntad popular, ha dicho que todos los candidatos que quieran terciar en las elecciones deben pedir al chavismo, léase constituyente, certificados de buena conducta.

Es el delirio del poder.

El chavismo armó un poder de facto, su llamada constituyente, para ganar legitimidad, nunca la ganó, la perdió con creces, pero ahora quiere ir de elección tras elección controlada para decir que sus triunfos son honestos, mientras millones de venezolanos huyen de su propio país. Parte de la oposición venezolana cayó en su juego.

Es el juego de la mafia que confunde la lealtad para con el país con la lealtad para con ellos, porque se creen la encarnación del pueblo, pero porque eso simplemente les permite mantener sus lujos del primer mundo a costa de empujar a su país alas necesidades del tercer mundo.