Opinión

Las consecuencias de la Constituyente: así es cómo Venezuela se convertirá en Cuba

Las consecuencias de la Constituyente: así es cómo Venezuela se convertirá en Cuba

“Venezuela no es Cuba”. Esto es lo que decían los chavistas y sus simpatizantes cuando alguien alertaba acerca de la ruinosa deriva política y económica que sufriría Venezuela en caso de que Hugo Chávez llegara al poder. Dieciocho años después de que se produjera su primera victoria electoral, el tiempo se ha encargado de demostrar que el acierto de tales de advertencias.

El objetivo de la fraudulenta Asamblea Constituyente no sólo tiene por objetivo sustituir al Parlamento nacional para blindar el poder el Nicolás Maduro al frente del régimen, sino elaborar una nueva Carta Magna que profundice y perfeccione la “revolución bolivariana” que desarrolló Chávez entre 1999 y 2013, según anunció el propio presidente de la República.

Y, aunque todavía se desconoce la letra pequeña del nuevo proyecto, Maduro ya adelantó que su intención es sustituir la democracia parlamentaria y la economía social de mercado que recoge la actual Constitución bolivariana impulsada por Chávez por un nuevo “Estado comunal”, con todo lo que ello supone a nivel político, económico y social.

Así, tal y como denunció la propia Conferencia Episcopal Venezolana después de que Maduro anunciase la convocatoria de la Asamblea Constituyente, “los temas presentados por el Presidente de la República para apoyar su propuesta no apuntan a resolver los graves problemas que aquejan a los venezolanos, sino a prolongar la permanencia de su gobierno en el poder”. Su propuesta “resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social, pues el objetivo fundamental es constitucionalizar el Estado Comunal”. La iniciativa, similar o más radical incluso que la fracasada reforma constitucional que propuso Chávez en 2007 -tumbada mediante un referéndum-, acabará instaurando un “sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor”.

Asimismo, diversos expertos, como Diego Moya-Ocampos, analista senior para América Latina de IHS Country Risk, o Leonardo Palacios, profesor de la Universidad Monteávila y de la Universidad Católica Andrés Bello, coinciden en señalar que el nuevo objetivo del régimen es aprovechar la Constituyente para implantar un sistema de un solo partido, eliminar las elecciones directas, libres y universales, así como declarar un Estado “socialista, comunal y de justicia”, a imagen y semejanza de Cuba.