Cuba

Una nueva clase media renace en Cuba tras el deshielo con EE.UU.

Una nueva clase media renace en Cuba tras el deshielo con EE.UU.

Una nueva clase media con “alto poder adquisitivo” ha nacido del histórico deshielo entre Estados Unidos y Cuba, impulsado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en 2014. Las reformas económicas internas, junto al levantamiento de las limitaciones para enviar dinero a la isla desde el país norteamericano, han activado un “verdadero boom en el sector privado cubano” según resalta un informe publicado por la firma The Havana Consulting Group (THCG).

El documento destaca a una nueva clase media cubana que ha crecido rápidamente y demostrado una “autonomía económica, gran emprendimiento, poder innovador y una tremenda fuerza para generar riqueza”, según indica Emilio Morales, presidente del THCG, un think tank ubicado en Miami que se especializa en temas económicos de Cuba.

Entre 2010 y 2016, esta nueva clase media ha concretado modelos de negocio “muy exitosos y lucrativos”, aunque todavía de forma limitada. Estos van desde los conocidos “paladares” (restaurantes privados) y hoteles para el alquiler de habitaciones, como también salones de belleza, talleres para reparación de teléfonos celulares o zapaterías. De hecho, los “paladares” se convirtieron durante 2016 en la modalidad de negocio más lucrativa, con 1.716 licencias otorgadas y una facturación anual estimada en algo más de 693 millones de pesos convertibles cubanos, la moneda de circulación nacional que está apareada 1 a 1 al dólar estadounidense.

En segundo lugar, se situaron los salones de belleza con 17.837 licencias y una recaudación estimada de unos 120 millones de pesos convertibles, seguidos del mercado mayorista a distancia y el alquiler de viviendas y habitaciones.

Según el reporte de junio publicado por la misma organización, los emprendedores cubanos que trabajan en las áreas e industrias anteriormente mencionadas −y otras autorizadas por cuenta propia− “han formado un tejido empresarial muy exitoso”. Para ello, la ayuda económica de los cubanos en Estados Unidos supone un “factor clave” en el desarrollo del naciente sector privado en la isla caribeña, un mercado cuyo valor se estima entre los 2.500 y 3.800 millones de pesos convertibles por año.

Una importante relevancia alcanzan las remesas enviadas por la diáspora cubana en Estados Unidos, concentrada en los estados de Florida y Nueva York, y que en la actualidad suponen la principal fuente de dinero para el comercio minorista de la isla y el consumo de alimentos básicos.

Así, entre los años 2009 y 2016, durante el mandato del entonces presidente Barack Obama, los cubanos recibieron más de 21 mil millones de dólares en remesas, lo que supone un crecimiento del 108,4%. Solo en 2016, las remesas ascendieron a casi 4 mil millones de dólares, comparado con los 1.653 millones registrados en 2009. De seguir así, Cuba sobrepasaría en cinco años a Colombia, República Dominicana, Honduras y El Salvador como principal destino de las remesas estadounidenses.

La clase media también se vio favorecida por la apertura económica impulsada por el presidente Raúl Castro, que permitió la expansión del sector privado a otras 201 industrias en un ambiente con leyes más flexibles.

El informe del THCG apunta que, al cierre de 2016, se reportaron unos 535.000 cubanos trabajando en el sector privado de forma legal por medio de licencias, frente a los 157.371 que lo hacían en el año 2010.

Sin embargo, los emprendedores cubanos aún sufren numerosas limitaciones por parte del régimen, como los altos impuestos. El informe también destaca el rol de las Fuerzas Armadas, quienes “controlan sectores estratégicos” de la economía, como el 85% del mercado minorista, el 40% del sector hotelero, la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y el 27% de las telecomunicaciones.

Tomado de El Clarín