Opinión

Cuba: ¿Será preciso reactivar más el pensamiento de José Antonio Aponte?

Cuba: ¿Será preciso reactivar más el pensamiento de José Antonio Aponte?

Por Noel Manzanares Blanco

Un hecho reciente de discriminación racial evidente convoca a pensar cuánto más se puede/debe hacer para tributar a desarraigar esa lacra humana

Conocí que la joven artemiseña Yanay Aguirre Calderín, estudiante de sexto año de la carrera de Derecho, en la Universidad de La Habana, fue víctima de un penoso suceso protagonizado por un chofer de almendrón (¿trabajador? por cuenta propia), quien le vociferó ante una rectificación de ella que “cada vez que se montaba un negro en su carro era lo mismo y que por eso no los soportaba” . Y la “Solidaridad con Yanay” no se hizo esperar . Sugiero ver los comentarios que acompañan a esas referencias y trabajos relacionados.

En el orden personal, asumí este incidente como una muestra de lo que sostuve en “Cuba: aristas de personas de piel oscura” casi un año atrás:

“Pienso que el problema radica no tanto en los indiscutibles vestigios de racismo que están presentes y actuantes en la Mayor de las Antillas como en el modo incondicional en que se aborda el asunto. Anticipo que si bien por razones obvias puedo certificar lo mucho que ha traído la Revolución Cubana a la persona de piel oscura, simultáneamente me encuentro lejos de ‘tapar el Sol con un dedo’. No fue por acaso que escribí Cuba: en ocasiones, decir ‘negro’ es racismo donde resalté en ese orden de ideas tres ejemplos ilustrativos que extraje de mi propia experiencia” .

También, este incidente me retrotrajo al Epílogo que escribí en el Ensayo “Racismo en Cuba: Crítica a nuestros críticos” que presenté en un evento sobre este asunto en mi natal Camagüey  y que está pendiente de publicación. Allí consta:

El estudio del estado actual y perspectivo del Racismo en Cuba debe tener entre sus referencias lo tratado y derivado de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia efectuada en Durban, Sudáfrica, del 31 de Agosto al 8 de Septiembre de 2001.

Sin embargo, para el análisis de este asunto no debe obviarse que lo que constituye una aspiración de Naciones Unidas en esta trama es dinámica perceptible en el caso Cuba, a pesar de que nos queda mucho por hacer. Ello avala la razón que me acompaña para criticar a nuestros críticos/as acerca del Racismo en medio de nuestra Revolución, de la mano de José Martí y Fidel Castro.

No obstante, es absurda la creencia de que los señalamientos que nos hacen en esta temática son errados absolutamente. Ello por lo menos demanda de reflexiones recurrentes que nos conduzcan cada vez más a dejar atrás cualquier tipo de discriminación, específicamente la relacionada con las personas de piel oscura.

Sin lugar a duda, merece un saludo el quehacer de la Fundación Nicolás Guillén y la Comisión Permanente de la UNEAC José Antonio Aponte para conmemorar el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas; y amerita una ovación, si cada quien, desde su respectivo accionar, brinda su contribución ante el flagelo en causa.

Los diversos sucesos testimoniales que hice constar en los cinco actos aquí tratados, precisamente por ser representativos de abordajes sobredimensionados por personas que se supone no tengan la intención de complementar la obra de Washington contra la Revolución Cubana, no solo indica cuánta complejidad encierra el tema del Racismo en la Mayor de las Antillas sino, además, la pertinencia de defender lo que hemos alcanzado en este orden de ideas y seguir enriqueciendo al ser humano, al margen del color de su piel.

No obstante, el suceso en cuestión, al tiempo que devino oportunidad para meditar y meditar, asimismo me conllevó a compartir la siguiente pregunta: ¿Será preciso reactivar más el pensamiento de José Antonio Aponte? . Y por lo pronto, sostengo que este hecho de discriminación racial evidente convoca a pensar cuánto más se puede/debe hacer para tributar a desarraigar esa lacra humana —tal como hacen otros promotores vs. diversas diferenciaciones aberrantes.