Cuba

La Habana estrena centro cultural promotor de las relaciones Cuba-Europa

La Habana estrena centro cultural promotor de las relaciones Cuba-Europa

Como el más moderno y tecnológicamente avanzado museo del país, abrió sus puertas el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa en un palacio emblemático de la zona fundacional de esta capital del Caribe insular.

“Es muy interesante, tiene un túnel donde a un lado se muestra la historia de Europa, y del otro, la de Cuba, también tiene dos salas interactivas para niñas y niños”, describió una de las personalidades asistentes a la ceremonia de inauguración, ocurrida el pasado 9 de mayo en conmemoración al Día de Europa.

Otra persona resaltó las piezas de alto valor histórico y patrimonial que resguarda, entre ellas algunas obsequiadas al desaparecido líder de la revolución cubana de 1959, Fidel Castro (1926-2016),  así como mapas en la recién restaurada sede del Palacio del Segundo Cabo.

En la inauguración, el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, dijo que el museo “nos permitirá un redescubrimiento de nuestras raíces culturales que ha de encaminarse a una lucha por lo justo, por la paz y por un mundo mejor”.

La creación de esta nueva institución forma parte del proyecto de cooperación internacional Gestión integral participativa y sostenible para el desarrollo local del Centro Histórico y la Bahía de la Habana, coauspiciado por la Oficina del Historiador de La Habana, la Unión Europea (UE) y el Ayuntamiento de Barcelona.

Para el embajador Jefe de la Delegación de la UE en Cuba, Herman Portocarero, la conclusión de este proyecto que ha de encaminarse a la aproximación de la cultura cubana con sus raíces europeas.

“Desde el inicio de la cooperación bilateral con Cuba en 2008, hemos acompañado a la isla en sectores claves como la seguridad alimentaria, adaptación de su modelo económico y administrativo, cambio climático, cultura y patrimonio”, destacó Portocarero.

A juicio del diplomático, aún existen retos por superar en aras de obtener mayor impacto en las relaciones entre ambas partes, sin embargo la idea principal con esta interacción es fomentar intercambios de experiencias y abrir caminos con bases en el respeto y tomando en cuenta argumentos de los dos lados.

A las salas transitorias que acogieron desde hace algún tiempo varias muestras, se unen ahora las permanentes, entre ellas las de Llegadas y Migraciones, el Gabinete, Artes Plásticas, Cuba, Arquitectura y urbanismo, Cartografía, Música y danza, el Libro, Ambiente interior y Línea del Tiempo, que recogen piezas de carácter no patrimonial relacionadas con la música, danza, bibliografía, cartografía, artes plásticas, entre otras expresiones culturales.

Portocarero precisó que el centro facilita el acercamiento a los matices de la relación de Europa y América, no desde la revancha y la negación, sino desde el entendimiento y la reconciliación, y valoriza los aportes de cada cultura a la del otro.

El centro dispone de un amplio espectro de materiales audiovisuales, infografías, mesas táctiles y viajes virtuales por momentos trascendentales de la historia, que permitirán a quienes lo visiten escoger el tema sobre el que desean conocer y ampliar la información sobre los elementos de su interés.

Aunque la restauración del Palacio del Segundo Cabo, representativo del barroco cubano y edificado en las últimas décadas del siglo XVIII, concluyó hace aproximadamente dos años, el proceso de recibir el equipamiento tecnológico y llevar a la práctica los nuevos conceptos para la exhibición y digitalización tomó algo más de tiempo.

Para algunos, la inauguración es un nuevo paso en los vínculos entre Cuba y el eurobloque, que  suscribieron el 12 de diciembre de 2016, en Bruselas, un acuerdo que dejó sin efecto la llamada Posición Común, una cláusula de 1996 que condicionaba la cooperación y el diálogo a la apertura democrática en la isla caribeña.

Bruselas y La Habana iniciaron sus negociaciones meses antes que los históricos diálogos con Washington y firmaron el acuerdo marco en diciembre de 2016, tras siete rondas bilaterales.

Según el texto firmado, ese acuerdo persigue consolidar y reforzar las relaciones bilaterales en los ámbitos del diálogo político, la cooperación y el comercio, sobre la base del respeto mutuo, la reciprocidad, el interés común y el respeto de la soberanía.

De acuerdo con especialistas, el documento llegó en buen momento, toda vez que Cuba diversifica sus relaciones y aún son incipientes los negocios con empresas estadounidenses.

Según se dijo entonces, las relaciones se orientarán a respaldar el proceso de modernización de la economía y la sociedad cubanas, así como a cooperar bilateralmente y en los foros internacionales con vistas a fortalecer la democracia, los derechos humanos y la lucha contra la discriminación, y a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.