Cuba

Educación y arte para todos: el legado cultural de Fidel Castro

Educación y arte para todos: el legado cultural de Fidel Castro

Desde el anuncio de su muerte, los medios globales han representado a Fidel Castro de dos maneras: como dictador brutal, o como guerrillero glamoroso. Ambas representaciones son reductivas e inexactas, no reconocen las razones detrás de la revolución e ignoran el legado de Castro: una sociedad con igualdad de acceso a la salud, la riqueza y la oportunidad sin importar la clase, género o raza.

La revolución implicó una operación militar – pero sus objetivos no eran crear una dictadura militar. Castro citó la falta de educación rural y el acceso a escuelas adecuadas como un impulso primario para buscar un cambio social en 1953. Inmediatamente después de la revolución de 1959, en un discurso pronunciado en Holguín en febrero de 1960, Castro celebró la creación de la cuarta “ciudad escolar” Un poco más de un año desde la revolución, en este caso proporcionando acceso a la educación y el transporte a la escuela para 4.000 niños.

Antes de la revolución, el 40% de la población había sido totalmente analfabeta, incapaz incluso de escribir su nombre. En 1961, la campaña de alfabetización de Castro había erradicado casi por completo el analfabetismo enviando a miles de jóvenes maestros a las zonas rurales para enseñar a los agricultores y sus familias a leer y escribir. Las cartas de los alumnos y las revistas de los profesores se pueden leer en el Museo de la Alfabetización de Marianao. Curiosamente, este museo, situado dentro de un gran complejo escolar, está situado en un antiguo campo de aviación militar: la educación, no la guerra, era la prioridad de Castro.

Los cubanos también disfrutaron de la cultura literaria y creativa. Después de la alfabetización, los instructores de arte enseñaron arte y música en zonas rurales, escuelas y fábricas. A principios de los años setenta, talleres literarios, talleres literarios, se establecieron en toda Cuba. Artistas y escritores fueron y son valorados: son empleados estatales, combinando la práctica creativa con roles complementarios en teatros, bibliotecas y galerías.

Pistolas de imprenta

La prominencia y prevalencia de las artes y la cultura en Cuba es envidiable: La Habana dedica una de sus cuatro plazas de la ciudad a un mercado de libros de segunda mano operando diariamente excluyendo los domingos. El escritor más vendido Leonardo Padura establece su ficción policial en este mercado y en las bibliotecas y espacios literarios de La Habana.

La cultura literaria domina espacios antes de la revolución simbólicos de la guerra: el mercado del libro se encuentra en la Plaza de Armas, anteriormente utilizada para la práctica de la formación militar. La fiesta literaria anual de Cuba se celebra en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, una vasta fortaleza colonial que, antes de la revolución, disparaba un cañón cada noche a las 21h para alertar a los trabajadores (en su mayoría negros) de evacuar la ciudad y regresar a los barrios de chabolas Que existía antes del Decreto de la Vivienda de la Revolución (1959) y de la Ley de Reforma Urbana (1960), y un programa de construcción de viviendas gubernamentales arrendadas con derechos de ocupación vitalicia a una tasa del 10% del ingreso familiar.

Exportación de la cultura

Las ciudades cubanas están llenas de pequeñas galerías de arte y los artistas de Cuba viajan a nivel internacional (la exposición Presente! En octubre de 2016 mostró 30 artistas cubanos contemporáneos en la galería GX de Londres). Las exposiciones tienen un enfoque internacional – el taller de artistas de Taller de Grafica ubicado en la Plaza de la Catedral celebra las colaboraciones entre Cuba y México. La Casa de las Américas, sede de las artes, organiza conferencias, exposiciones, publicaciones y participación comunitaria: existe para reunir a profesionales de toda América Latina.

bienal

El internacionalismo cubano en las artes y la cultura refleja principios en toda la administración: el país brinda apoyo lógicamente incompatible con su tamaño en respuesta a desastres, incluyendo el terremoto de 2010 en Haití.

Derechos de los homosexuales

La cobertura de los medios de comunicación tras la muerte de Castro respondió a imágenes positivas al señalar el maltrato a gays. La igualdad de la sexualidad y la identidad de género no fue un objetivo inicial de la revolución en 1959, pero más tarde esto fue visto como un error de Castro – quien dijo que “asumió la responsabilidad” por los abusos de derechos humanos contra la comunidad LGBT.

La homosexualidad ha sido legal para personas mayores de 16 años desde 1979 en Cuba. De 1965 a 1968, los campos de trabajo cubanos alojaron hombres homosexuales que fueron sometidos a jornadas laborales de 14 horas y condiciones de vida rudimentarias, y en este momento Castro fue recordado como haciendo comentarios despectivos sobre los homosexuales. Sin embargo, después de visitar un campo de trabajo y reunirse con hombres allí en 1968, cerró los campamentos. En los últimos años, la actitud de Castro hacia la sexualidad y la identidad de género se ajustaba totalmente a sus actitudes hacia la raza, la clase social y la igualdad de género.

Es comparada y contrasta con países como el Reino Unido, donde la edad de consentimiento sólo se alineó en 2001, Estados Unidos, donde antes del 2003, las leyes contra la sodomía imponían penas de prisión con trabajos forzados, incluyendo sentencias de cadena perpetua en Idaho. El presidente electo, Mike Pence, aboga por enviar gente gay para tomar  una “cura”).

Las artes y la cultura en Cuba reflejan una actitud diferente. Las telenovelas estatales representan positivamente las relaciones homosexuales y la aclamada película cubana Fresa y Chocolate (de Strawberry and Chocolate, escrita por Senel Paz) pone en primer plano las relaciones homosexuales que critican la homofobia pasada en Cuba.

No excusa a un Estado si otros son igualmente discriminatorios, pero sí ayuda a poner a Cuba en perspectiva. La revolución de Castro reemplazó a una dictadura militar basada en el crimen organizado y la discriminación racista con igualdad de oportunidades para la salud, la vivienda, la riqueza, la educación, la cultura y las artes.

Autor: 

Tomado de The Conversation